jueves, 9 de diciembre de 2010

Felicidad ajena

Anoche fue una de esas ocasiones en que el insomnio me llama. Para evitarlo conecté la radio y escuché, sobre las dos de la madrugada, la emisión de la primera emisora que encontré sintonizada. Una pedante periodista que todo lo vive y todo lo sabe; parece mentira que sea tan joven; , haciendo constante gala de su catalanismo; no lo censuro solo que no era el momento ni la ocasión; recibió la llamada de un escuchante. Al parecer el hombre, calculo que con una edad suficiente, permanecía en el aeropuerto esperando su vuelo, cercenado por el majestuoso paro de los pobres controladores aereos. La suerte o la providencia, quien sabe, hizo que se encontrara con una mujer, que tambien esperaba su vuelo y  a quien al parecer no veia desde hacía tiempo. El encuentro  hizo que decidieran olvidar sus respectivos viajes y optaran por quedarse en la ciudad de Madrid, para disfrutar el uno del otro.

Llamó en el trayecto del aeropuerto a su casa en Madrid, y lo hacía con un tono de felicidad contagioso. Acababa de despedir a su, como diría, ¿reencontrado amor? y ardía en deseos de contarselo a alguien. Lo hizo como una bandera al viento, a una emisora y para que decenas de miles de oyentes, lo escucharamos. Al final una petición, que los pobres controladores, no cercenen estas fiestas su viaje a Nueva York, donde se volverá a reunir con ella.

Creo que al poco rato me dormí, me atrevo a decir que satisfecho por la felicidad ajena,  pues esta mañana al despertar el aparato de radio permanecía encendido. Está claro que la felicidad y el amor se ocultan detras de insolitos momentos.


martes, 7 de diciembre de 2010

Mi obligado viaje anual.wmv

Mi primer VideoCuento. Supongo que como todo lo que se hace por vez primera, apareceran fallos y errores. Eso si la intención es buena. Puedo prometerlo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

LOS MONGOLES EN BAGDAD

Con este libro no solo se obtiene la maravillosa sensación de leer un castellano bien aplicado; lo que en manos de Don Jose Luis Sampedro se convierte en algo facil de utilizar; sino en algo mas importante a nivel personal, ver que mis ideas se ven reflejadas en él.

Don Jose Luis Sampedro juega con un personaje de ficcion para entablar una discusión ideológica y evitar con su resultado dirimir otro tipo de confrontaciones.

Es caustico y proclive a la censura, por otro lado necesaria, y acuña una serie de frases que sus manos y en mis ojos, al leerlas, coinciden en su totalidad con mi pensamiento - como ya he señalado en el primer párrafo-

Es un verdadero lujo leer este libro.

Pero claro, es mi opinion personal.

(c) Anxo do Rego. Diciembre 2010